Siempre habrá algo que corregir o agregar. Ustedes pueden hablar de sustancias mágicas. Como los elementos. Como el semen y la sangre. También respecto a otros fluidos. También hablan ustedes de los minerales. De la voluntad de los minerales. Del poder de las piedras. Ya aquí se debe uno detener. No hay nada mágico en tales cosas. Sin embargo La Magia se vincula con ellas. Hay fenómenos inmateriales que se vinculan con determinadas cosas materiales. Si quieren pueden decir que la energía se traslada sobre ciertas formas que le son conductoras. Puede la Sangre abstracta que es luz líquida emparentarse con la sangre venosa o arterial, puede vibrar con ella como puede vibrar El Movimiento en armonía con el semen. Sin embargo no siempre la identidad es recursiva. A veces el semen material simbiotiza abstracciones de frecuencias muy por debajo de la fecundidad. Por ello no siempre será recomendable acopiar semen. Si éste simbotiza con abstracciones superiores sí, pero si lo hace con abstracciones oscuras mejor emitirlo en agua o fuego. Las sustancias sagradas son solamente el vehículo de abstracciones errantes. Que estas abstracciones simbioticen con una sustancia y no con otra tendrá relación con el tipo de asociación que la vida haya impreso sobre la primera.
Ningún mineral propiamente hablando tiene voluntad propia. Pero sí tiene voluntad por derivación de una Abstracción que simbiotiza con ella.
Usted puede encantar un anillo, por ejemplo. Los hay. Anillos con ciertas facultades. Pero no. El anillo no tiene facultad alguna. Sí las posee la Abstracción que simbiotiza con él. Entonces usted fija un decreto, lo fija sobre el anillo. Hay diversos modos de hacerlo. Distintas maneras de crear una abstracción. Debe ser firme. Coherente. Cuando la abstracción tiene estos atributos se fija sobre el anillo, simbiotiza con él. Esto es algo frecuente. Un fragmento de la abstracción de un muerto habita en un objeto. No es más que un pedazo de la Idea que simbiotiza la cosa.
Muchos trucos consisten básicamente en esto mismo. En la habilidad de facilitar la simbiosis entre Abstracción y Materia. En sacudir lo que sucede entre ambas. Una forma elemental es la repetición. La repetición facilita la simbiosis entre una idea y una cosa. A la larga o a la corta la insistencia humana por ligar ciertas propiedades minerales a un efecto sobre el mundo objetivo terminó facilitando la simbiosis entre tal Idea y tal Mineral. Simpatizan, por decirlo en términos musicales.
Hay objetos benditos entonces, siempre que entendamos que el objeto no es lo bendito sino que es lo bendito lo que se vincula con él.
Un anillo forjado en el infierno nunca será bendito, por más nobles que sean sus materiales. La Intención junto a la Repetición dan forma al encantamiento. Me gusta pensar que encantar proviene del acto de cantar una idea sobre una cosa. Soplar en ella el germen de una abstracción.
Todo simboliza. Partes de tu propio cuerpo simbiotizan con Ideas. Porciones de tus cosas. De todo lo que te rodea. Un frasco de Colonia… una porción de su existencia, simbiotiza Ideas o porciones de Abstracción de la persona que te lo obsequió. Simbiotiza también Ideas respecto al lugar, al momento, a las sensaciones de dicha situación. Lo mismo ocurre con una pared de tu dormitorio, su materia, el modo en que simbiotiza con abstracciones de tu vida, de lo que llamas tu historia, tu hogar, etc.
Se debe revisar qué se tiene. Qué facilitaciones encantadas penden sobre los objetos de los lugares que recorres.
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