domingo, 30 de enero de 2022

Para Isabella

Hija. Intenta no extender tu tristeza más allá del punto donde deba ser extendida. Siempre encontrarás motivos para llorar y estar triste. La tristeza acampa bajo cada estrella. Donde mires podrás encontrarla. Ella no se esconde. Es tan sencillo dar con ella que nadie debería sentir especial su dolor, no hay nada personal en sufrir, está dispuesto que así sea, que esté diseminada, que nadie transite sin tocarla, que sea común. ¿Te habrás dado cuenta, ya? La gente llora, por muchas cosas, pero todos lloran. Es una emoción que pertenece a todos. Desde jóvenes, apenas llegados a la Tierra. La pena sube desde lo profundo del planeta, es una esfera amarilla de sutil transparencia, una flor terrible y un mandala. Sube y se vuelca sobre la sábana de almas y la ahueca. Por eso no sufras mucho Hija; que la pena no se te acostumbre. Ella aprende pronto a encontrar los huecos, como el agua. Recuerda siempre que: “cuanto más triste se está, más triste se es”. Evita siempre que puedas los malos hábitos, especialmente el hábito de apenarte demasiado. De nada sirve más que para arruinarse el futuro. Intenta rodearte de gente sana, es decir, gente capaz de no perder la calma por pequeñeces. Si lo entiendes bien verás que toda la gente que está mal es gente que no puede esperar. Siendo así de claras estas cosas, procura tener paciencia, porque poder esperar es ser una persona saludable. Qué hermosa palabra. ¿La entiendes? Sí. Ser alguien que dé ganas de saludar, alguien que las personas deseen visitar. Ten siempre en mente estas cosas que son sencillas. No es necesario lastimarse la cabeza leyendo demasiadas cosas. Mejor camina. O mejor aún, salta. La vida es muy larga. Salta y avanza por la vida contenta. Cuando se está feliz, la sábana del alma se eleva sobre el cuerpo. La pena no puede cubrirla. Solamente la rodea y sigue. Por eso: “cuanto más feliz se está, más feliz se es”. Todos los hábitos producen seres. Todo lo que está muchas veces, deviene algo que es. Por eso presta mucha atención a todo aquello que repites porque será tu amo. 

Si sufres y te ahuecas, que no dure, no lo extiendas. Cuando la sábana del alma se hunde demasiado penetra en la carne y la infecta. Que no siga manando tristeza hacia tu pena. Rodéala de altas laderas de alegría. Ve a darte un gusto. Aunque no quieras. El hueco no quiere. Pero no eres el hueco. Disfruta. Que el dolor entienda que serás difícil de invadir y se retire. Si eres fuerte, cuida a quienes no lo sean. La pena que resbala de algunos siempre cae sobre otros. Entonces sé amable con el que sufre porque padece lo que tú pudiste evitar. Sin embargo, atiende: “no puedes acercarte mucho a un abismo sin que algo de ti se caiga en él”. Siempre que ayudes a tu prójimo a subir asegúrate que el suelo bajo tus pies sea firme, no vayas a caer. Se puede avanzar retrocediendo, se puede subir descendiendo, pero es tarea para Santos. Verifica, antes de bajar, si estás a la altura de ese abismo, y ten en claro siempre, que el propio peso aumenta a medida que se desciende. Siempre es más fácil bajar que subir, esto es algo que todo el que ayuda debería saber antes de ayudar. No hay ningún heroísmo en morir salvo para aquellos que saben morir con heroísmo, cosa poco frecuente. 

Cuando la pena ahueca la sábana del alma de una persona, sus seres queridos también la padecen. Todo lo que está cerca afectivamente experimenta la afluencia apresurada de la tristeza. Las personas trasladan sus curvas, sus picos y ahuecamientos, de un sitio a otro, de un vínculo a otro. También cuando alguien es feliz, su elevado relieve protege e incluso previene contra la pena. Pero su felicidad debe ser expansiva, ancha, fraternal, o será tan sólo una torre que se eleva indiferente y que apenas dará una sombra para las gentes sedientas. Todo contento individual concluye en hundimiento. 

El peso de la pena sobre la sábana del alma de una comunidad tarde o temprano colapsa. La tela se raja y sobreviene la tragedia, las grandes catástrofes. Santos hombres son asesinados. Ciudades enteras se derrumban bajo la mano ejecutora de un bando. Sin embargo, trenzado con el dolor y la sorpresa, hay un ligero alivio casi nunca confesado. Sucedió lo peor, finalmente. El tejido se compone. El área perforada adviene cicatriz. La cicatriz restablece la llanura, sí, pero será más difícil también elevarse. El tejido se compone pero queda fruncido y delicado. Algo bueno podría cortarlo. Algo malo también. Esto ocurre con las comunidades y ocurre con la gente. A partir de cierta edad deja de ser conveniente acelerar las alegrías. La tela es demasiado vulnerable. Se requiere paz. 

Hija, habrá quienes te digan que no, pero vivir es admirable. También es tu deber. ¿A quién se lo debes? No a mí, sino a ti. Es tu deber. En el camino ayudarás a otras almas a cumplir con el suyo al darles un nido. Cumple con tu deber de la mejor manera. Sé amiga de los seres. Observa siempre al Niño en todos y cada uno. La vida también es demasiado corta. Pocos niños crecen y encaran el combate. Muchos niños se disfrazan de soldado y meten ruido. Sé lúcida. Ten calma. Observa a través de los terribles antifaces la piel ingenua del bebé. Todos tus hermanos tienen miedo. Y este miedo no es por algo, sino por ser. Mira bien, debajo de tu rostro, cuando dudes. Verás como yo te veo. Una suave luz rosa. Una pequeña semilla.

Fueguito, no te creas terrible,

No te creas tan mal,

Aunque lo seas,

Aunque lo estés.

Será todo tan veloz

Que bajo las arrugas de tu piel anciana

Se verá tu faz de niña todavía.


Protege a las personas que no te pidan nada a cambio. Ojalá tengas muchas personas que proteger. Muchos amigos. 

Muévete hacia los extremos con cautela si debes moverte de uno a otro. El problema con los extremos comienza mucho antes de alcanzarlos. Ve y mira por donde pisas. No te fíes. No todos los escalones son iguales. Por las dudas agradece, nunca sabes realmente cuándo estás recibiendo un favor. Los verdaderos favores no son los que puedes pedir. Muchas veces ni siquiera puedes imaginarlos. Todo lo que te ocurra será por algo que has movido. No puedes vivir quieta porque vida es movimiento. Así que no te lamentes por hacer lo que tienes que hacer: vivir. Pero intenta que sea bueno y será divertido. 

Te recibí del cielo con amor. Que el amor te acompañe siempre hijita.


Oruga

Ninguna oruga desprecia el pasto, alimenta con él sus alas y luego vuela. Ten paciencia tú que aún te arrastras por la tierra. Hoy abajo. Mañana arriba. Y en el centro el eje que todo lo mueve.

Trajes

Ocurre que ustedes no pueden vernos y concluyen que están solos. Como son criaturas devotas al tacto, la soledad que tanto padecen es la restricción de tocar lo que aman. Cuando ustedes sienten que no pueden tocar lo que aman experimentan soledad.

Ustedes siempre están tocando las cosas, lo hacen con todos y cada uno de sus sentidos. Habitar en la materia es operar en función de sus leyes, bajo la forma del impacto, en la acción y la reacción.

Cuando los impactos del mundo ocurren con sordina, afelpados por la distancia espacial o temporal, sufren, se lamentan, al menos la mayoría de ustedes.

Sin embargo estamos. Por encima de la materia tosca y grosera. Enlazados a ustedes por la Voz, ocasionalmente nos oyen y cuando lo hacen comprenden que oírnos es lo mismo que oírse. Entonces verifican, sino la unicidad, al menos la existencia de un más allá de la materia en el que ustedes participan aunque de ello no tengan generalmente ni la más ligera de las sospechas. La carne es tan sólo una estación de paso, una más en la extensa peregrinación del alma. Este cuerpo, llamado a morir, es un traje que nos permite habitar la materia y animarla. Mas, ¿quién se va a dormir con el traje puesto? Sólo el hombre, apegado al traje, cree que es el traje y vive como un trapo.

Distintos centros del cuerpo tienen la capacidad de pensar. El humano debe aprender a usar estos centros como corresponde, sin extenuarlos y alimentándolos conforme a las leyes que rigen su funcionamiento. Cuando uno de estos centros se irradia fuera de su órbita natural el cuerpo entero sufre las consecuencias y el alma se estrangula.

La mayor parte del tiempo el humano utiliza su cerebro craneal no para pensar sino para metabolizar pensamientos provenientes de otros centros del cuerpo. Esta utilización del cerebro craneal es un desprecio de su verdadero potencial. Mozart afinando bocinas de bicicleta. Cuanto más se lo ocupa en bagatelas menos se lo ocupa en importancias. El humano menosprecia su envoltura saturándola de estupideces. Luego, llegado un cierto punto, ya no hay nada que hacer. El cerebro queda seco y los surcos de su funcionamiento son tan profundos que no queda más que repetirse hasta morir. En este sentido son apenas algo más que insectos.

El ser humano contemporáneo piensa por debajo de sus tripas. Cuanto más al alcance está la satisfacción de ciertos placeres, más avidez parece tener por satisfacerlos. En muchos casos la entrega a uno solo de estos centros es ciega y total. El resto del sistema queda suspendido, alimentado a base de sobras.


jueves, 27 de enero de 2022

Telegrama de los Caminos.


No se obtiene jamás ninguna real ventaja del sufrimiento ajeno por la sencilla razón de que nada es ajeno. Solamente el Hombre Dormido se muerde la mano. Y aún así no se despierta. 

Cada semejante es un camino que conduce a casa. Cuídalo de malezas y así no te será vedada la Gran Puerta de Un Solo Sentido. 

Cuando todos los senderos se aquieten, el silbido del Viento barrerá la ignorancia y abrirá el umbral del día más brillante: la última aurora del hombre.


?

Ustedes, pequeños hermanos menores de la Conciencia, apenas despiertos del sueño profundo del instinto, pero aún dormidos y torpes; apenas algo por encima de las vibraciones elementales, el ruido de fondo de cada galaxia. Ustedes que son como las cosas que arrastra el viento, un imperceptible espejo de la Conciencia, una pelusa que refleja diminuta la grandeza del sol. Nuestro mundo no es de piedra. Somos una esfera hilada con mente, un planeta con la textura del pensamiento. De allí somos y a la mente humana hablamos. Nuestro cuerpo es etéreo. Nuestro mundo es etéreo. Sólo podemos comunicarnos con lo etéreo de ustedes.

Hablar con ustedes, es tan complejo como escribir un mensaje en el agua. Ustedes se mueven mucho. El pensamiento de ustedes nunca está en calma. Es un río turbulento. ¿Cómo apoyar en él un castillo de naipes? Cuando podemos hacerlo, ustedes nos escuchan, pero les cuesta horrores, caen, aplastados por el bullicio creciente de la mente indómita. No han aprendido todavía a mantenerla atada, como a una bestia se la educa y se la amarra para que no tropiece con las propia violencia de su instinto. Amarra la mente, Ulises. Mantenla restringida. Y cuando la Bestia se apague como un lago, entonces escucha, porque estamos hablando. Somos Pensamiento. Hablamos a la mente de ustedes. Vacíen la frecuencia.

Ustedes llaman conocerse, a chocar vuestros cuerpos de diversas formas. Se tocan. Y a la experiencia la llaman conocerse. Ustedes viven chocando. Ya lo dijimos. El universo les entra a golpes. Llaman hogar a las cuatro paredes del lugar donde duermen la mayoría de las veces. Expresan el amor con tacto. Se acarician. Se abrazan. Todo eso con fricciones y materia yendo y viniendo de un cuerpo al otro. Hormonas. Olores. Salivas. Ustedes tocan, con la piel, con los ojos, con el olfato, con la lengua, con las orejas. Se conocen. Se invitan a comer. A ocupar espacio entre cuatro paredes. A compartir espacio material, lugar, lo que ustedes llaman convivir. Ustedes friccionan. Respiran el mismo aroma. Se huelen. Una gran porción de la vida es sólida para ustedes, transcurre entre la materia, en forma de materia, por la materia y para ella

Nosotros no somos sólidos. No como ustedes. Aunque sí de algún modo. Nuestro mundo es menos que vapor, aunque insufla vida en todo el vapor que existe. Somos Pensamiento. Hechos de un delicado hilo muy tenue pero casi irrompible. Habitamos un mundo igual de delicado, todo él de Pensamiento. Y hablamos con la parte mente de todas las cosas. La roca escucha poco. Lo más básico: el pulso. La roca oye un pulso y expresa patrones de materia. Pero la célula oye, bastante mejor que la piedra. Un pulso que es algo más. Ya no es pulso. Es ritmo. Es el reflejo celular. Ahora lo que ella hace no es obedecer a ciegas. Crea. Los minerales expresan. Las bacterias crean. Y el pulso que es repetición deviene reflejo y luego entre plantas y animales trepa el instinto, que no es pulso, pero que tampoco es muy distinto al ritmo. El instinto del continuo planta-animal, se manifiesta con sublime belleza en la terrible geometría de sus colmenas, la intrincada labor de sus danzas de apareo (flores y abejas). Estos reinos son adyacentes entre sí, ocupan una porción compartida del espectro de captación. Habitan el continuo del instinto y por ello plantas e insectos conviven en franca armonía y equilibrio. Son una misma raza de existencia.

Repetición / Pulso ……. Minerales

Reflejo / Ritmo ……. Células

Instinto ……. Vegetal / Insecto / Animales inferiores (reptiles)

Emoción ……. Animales superiores / Humanos primitivos.

Raciocinio ……. Humanos Sapiens.

Intuición ……. Profetas / Inspirados.

Conciencia ……. “Ángeles”.

La flor y el insecto simbiotizan y participan mutuamente de sus reproducciones. Solamente la ceguera de la ciencia occidental puede divorciar dos manifestaciones tan ligadas entre sí. Las diferencias entre planta e insecto son más de forma que de principio. Este es el tipo de demora que ustedes tienen que padecer por no poder ver más allá de sus propios límites. Son poco los que pueden ver las lúcidas claves del parentesco. Y ninguno de estos pocos ve por accidente. Se debe querer ver. Para lo cual se debe querer ser ciego al molesto patrón de conceptos que el humano promedio le antepone a todo.

No el Instinto, sino el fracaso de su funcionamiento, desenvuelve el próximo escalón: la emoción, propia de animales y de hombres cuando la supervivencia no está garantizada ni depende de la simple mecánica de lo inmediato. La muerte. El dolor. El hambre insatisfecha. El abanico entero de las sensaciones que surgen ante la experiencia de la frustración y el fracaso del instinto, se imprimen en el alma y configuran emociones tales como la tristeza y el temor, el apego y el rechazo.

Estas emociones deben existir para desplegar luego el Raciocinio. Las emociones son los pilares del templo de la inteligencia. El temor se vuelca en temor al fracaso en la emoción. Y del pantano del miedo surge la Razón para evitarlo. La inteligencia se inclina sobre la Emoción para anticiparla, para preverla y calcularla. Esta razón que surge no es un mero cómputo. Es un calcular viviente y dinámico, muy diferente a lo que ustedes llaman con orgullo “inteligencia artificial”. Llámenlo reflejo artificial si quieren. No es poca cosa. Sin embargo, el Raciocinio es otra cosa mucho más avanzada, implica una re-traducción del contenido del plexo solar en contenido cerebral; no una mera actualización, sino una verdadera y en el mejor de los casos completa infiltración de un código en el otro. Primero se debe sentir. O como cantan entre ustedes: “primero hay que saber sufrir, después amar, después partir y al fin andar sin pensamiento”. Sentir, buscar, recibir.

Sentir es pilar de emoción. Y emoción es pilar de buscar-pensar-razonar. Pero luego acontece algo precioso y la senda se curva. El Raciocinio avanza perdiendo. Avanza y evoluciona a paso de falla. Descubre algo y eso lo vuelve más atento a su ignorancia, porque detrás de cada respuesta que se obtiene galopan miles de preguntas frescas. El pensamiento está lleno de huecos. No alcanza. Nunca. Todo lo que hace es rodear una pregunta. Cada pensamiento es algo que gira alrededor de una luz apagada. Algo se sospecha que falta. Un sentido para las vueltas. Entonces la polilla ve, detrás del polvo, La Luz que brilla y que motiva su fatigoso girar. Ese instante de sentido es Intuición. La intuición es el desarrollo de la inteligencia hasta el punto de su propia puesta en duda. No hay intuición sin sospecha. Porque el sentido, como todo, es un proceso. Antes se debe sospechar, antes del sentido el indicio. La sospecha es la inteligencia mirándose a sí misma. Quizás por eso ustedes dibujan así los signos de pregunta. Como algo que se dobla sobre sí para indagarse el ombligo. Y nuevamente, es algo bello lo que pasa: el sentido no está allí en el ombligo de ella misma, el sentido está en el vacío que ella deja libre al doblarse sobre sí. El Raciocinio no aborda a la Intuición de forma directa. Su participación en el desenvolvimiento de Intuición es más mecánica que lógica. La lógica nunca conduce a la intuición sino por aquello que rodea a los elementos que componen sus postulados. Se debe llegar al fondo del renglón para establecer que el renglón tiene un fondo. Hasta entonces solamente se avanza, tenazmente hacia adelante. De igual manera, la inteligencia recorre la curva entera y descubre que sus preguntas y sus respuestas, siempre se escribieron con las mismas letras, que conclusiones y principios no difieren, que todo es igual a todo, que todo está montado sobre la misma pantalla que se curva a sí misma.

Es un triste momento y uno muy dulce a la vez.

Cuando el razonamiento descubre,

Que sólo se razonó a sí mismo.

La Intuición deja al irse, sobre la piel de la inteligencia, un perfume esquivo. Se estuvo allí, pero se va. Deja un espectro de brillo que pronto se confunde con la herrumbre de todos los días. El hombre se asomó a lo divino. Quiso entender. Y lo divino se le cubrió con nubes.


lunes, 24 de enero de 2022

Telegrama Munchausen

Esmérate en sembrar la azul semilla del Bien 

y elévate de la ciénaga carnal

 tirando de ti mismo 

hacia arriba.

 

Pensamientos