Ustedes están repletos de palabras. Cada tanto encuentran alguna más o menos digna de utilizarse, muy ocasionalmente. Lo importante es no aferrarse demasiado a ellas. Entender lo que son realmente. Algo similar a teclas. No son el sonido en sí mismas, pero lo hacen audible al percutir sobre las cuerdas. El sonido profundo siempre es inaudible. Es la cuerda inmóvil que contiene todo el espectro de su posibilidad sonora. Las palabras revolotean un poco, generan algunos destellos. Sirven cuando catalizan la intuición. La intuición no es otra cosa que la memoria disfrazada de emoción. La memoria del que empieza a dejar la gravedad del sueño. La instantánea percepción de la eternidad.
Múltiples láminas de conciencia, unas sobre otras, son el gradiente de la vida. Todos nos movemos simultáneos, siendo a medida que subimos una sola existencia con todo lo que existe.
Tu cuerpo de carne es un estado de conciencia formal. No puede ir mucho más allá de donde está anclado. Los niveles superiores de vos mismo continúan siendo formales hasta volverse informes, indivisos respecto a lo que todavía tú consideras que son “los otros”. Las separatividad no es más que un espejismo que proyecta la Idea al vestirse con formas. Sólo que dentro del espejismo todo es concreto y discontinuo. Muchos mandalas representan este concepto. El círculo y todas sus vibraciones internas.
Toma una circunferencia y apóyala en el agua. Si la circunferencia está calma, el agua no tiene formas. Cuando la circunferencia vibra, el agua crea las formas. Las formas son la Idea cuando rompe el silencio y vibra.
Ahora entonces puedes ver, con mayor claridad, espero, este asunto. Hacia el núcleo la Idea gana forma y materia. Cada anillo es un movimiento de la circunferencia al punto y una modalidad diferente de conciencia, más y más limitada a medida que se desciende, sometida a mayor cantidad de leyes y automatismos. Una progresiva traducción del vapor en la forma del hielo.
Si miras con atención. Dentro de un cubo de hielo. Hay franjas. Así ocurre también. Respecto al modo en que la Idea se condensa. Respecto al modo en que el Todo se viste de Yo. Hay franjas de lo divino dentro del cuerpo. Cada uno. Algo así como una huella única de lo divino, el trazo de la Conciencia al hundirse en la materia, un estado diferente de sí misma.
Todo se expande y se contrae. Todo late. Todo vibra. Todo oscila. Lo que se arrastra vuela. Lo que está en lo profundo trepa. Lo rígido se ablanda. Lo blando se endurece. Lo oscuro se aclara. El fuego es tierra. Del cuadrado se retrocede al redondel por disciplina. El camino de regreso es volver curvas las asperezas. Resolver la distancia en la unicidad continua. Ningún punto en una circunferencia tiene identidad matemática propia; todos los puntos en una circunferencia son perspectivas de ella misma.
En la práctica, uno debe volverse apersonal. Un sujeto oscuro como un espejo (acaso no habías notado que los espejos son oscuros por definición). Uno debe espejar el contexto. Volverse un flujo con él. Que la vida transcurra a través de uno con facilidad, sin resistencias. Las resistencias que oponemos a la vida son la causa de muchas enfermedades hermano mío. Uno debe asimilarse a los demás. Volverse con sencillez el que está con uno. Volverse un mismo mundo con ese otro. Esto es mucho más que lo que ustedes llaman “empatía” pero ésta es su comienzo, un germen del Bien-Amor-Belleza. Uno debe poder percibir el continuo manto de seda que nos une, luego percibir que no es necesaria unión cuando se Es. El manto de seda cae revelando la ilimitada luz de fondo.
No se debe anteponer el nombre propio sobre las cosas del mundo. No se debe hundir el sello de la distancia en lo continuo. No se debe oponer orgullosa resistencia. El humano sigue acostumbrado a responder con lo mismo. El orgullo es ir hacia el oponente (—><—). La sabiduría es adelantar la dirección del movimiento (—> ———>). Una es resistencia. La otra es paz. Todo conflicto de oposición activa demora el proceso de regreso a la forma Una. Toda oposición activa resalta la separatividad nublando la visión de lo continuo. El orgullo es un mal gravísimo. Todo tipo de identificación parasitaria lo es. La personalidad debe volverse maleable. Dúctil. Flexible. Debe ser un río. Caudaloso. Fuerte. Sano. Navegable por sobre todas las cosas. La personalidad debe poder sacarse con gracia y ser cambiada por una balsa más grande. Todo uno es un bote y toda responsabilidad un traslado.
El bote debe llevarnos. Porque debemos ir.
Para poder acoplarse al Silencio se debe ser tenue como el agua. Se debe hallar con exquisita facilidad la igualdad inmanente a toda diferencia.
El camino más sabio siempre será hacer 3 de 2. Para que eso ocurra, cada 1 debe ceder una parte de sí. Renunciar a un algoritmo de la personalidad. Uno en verdad es 0.
Ser 0 es amar. A nadie resta pero a todos incrementa. Entre los polos de estas operaciones, encuentra tu lugar actual y define hacia dónde quieres moverte. Que el grado 0 sea tu norte, siempre. Procura dar al mundo más de lo que le pides. Esto va dirigido a todos los aspectos de tu conducta. Sé austero y generoso, humilde y tolerante. Que nadie pierda su tiempo contigo, pero dale de tu tiempo al que está demorado. Sabes que no hay apuro. Da las gracias por cada cosa que algo o alguien reste de sí. Multiplica lo que sustraes. Como las ramas de un árbol que obtienen del tronco su vigor pero se dispersan para nutrirlo mejor. Sé consciente de las mareas, de los ciclos, de las causas y los efectos, del modo en que todo regresa a una expresión del punto de partida. Contempla cómo se solapan los contornos a medida que el tiempo lo entiendes como un tablero de causas y consecuencias. Contempla cómo todas las diferencias se atenúan. Cómo ya el agua se calma y refleja el sol que la rodea.
Un coro
De una sola nota
¿Millones de voces
O una sola?
Nadie pregunta.
Nadie responde.
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