miércoles, 1 de diciembre de 2021

Apuntes sobre los Mecanismos de Regulación.

La energía que no circula se estanca. Superados ciertos límites singulares, la energía estancada comienza a volverse tóxica. A los fines de evitar niveles demasiado elevados de toxicidad que podrían poner en riesgo a la totalidad del sistema, éste activa mecanismos de liberación automática que operan a la manera de esclusas o válvulas que se abren y cierran para regular la homeostasis interna. Estos mecanismos consisten generalmente de movimientos involuntarios que pueden involucrar desde pequeñas porciones del cuerpo hasta la totalidad del mismo. Tics, tartamudeo, convulsiones, son algunos ejemplos sencillos y evidentes. A estos mecanismos los denomino Mecanismos de Regulación Secundaria y Mecanismos de Regulación Terciaria (o por sus siglas MRS y MRT; luego veremos la diferencia). El modelo clínico contemporáneo, especialmente el psiquiátrico, consiste en la cancelación u obstrucción del funcionamiento de estos mecanismos a los que considera patológicos y ajenos al funcionamiento normal del organismo. Lo que yo propongo es todo lo contrario y sostengo que la cancelación o anulación tanto de los MRS como de los MRT sin un trabajo previo de activación de los Mecanismos de Regulación Primaria (MRP) conduce inexorablemente a un incremento de toxicidad y a posteriores intentos de regulación extrema como los que se hayan implicados en el cáncer. 

La máquina humana está diseñada para una amplitud de movimientos y emociones que difícilmente puedan encontrar desarrollo en la confortable vida contemporánea: correr, trepar, rodar, golpear, huir, gritar, conquistar, vencer, saltar, etc. La llamada civilización no ha hecho más que adormecernos y volvernos cuerpos blandos, sedentarios, inactivos. Un humano promedio es una máquina empleada al 10% de su capacidad de rendimiento, por lo que el excedente de energía tiene una marcada tendencia al estancamiento y posterior envenenamiento del sistema. Ese 10% es liberado por Mecanismos de Regulación Primaria que son aquellos ejecutados de forma voluntaria por las personas y que consisten en acciones tales como caminar, mover una silla, levantar el cubierto para comer, etc. A diario, una pequeña porción del 90% restante es liberada por MRS en forma de contracturas musculares, calambres, tamborileo de los dedos, bruxismo, hábitos mecánicos, onicomicosis, habladuría, masturbación mental, etc.  El resto permanece en stasis como reserva durante un tiempo y luego comienza a descomponerse en toxinas. Para evitar el envenenamiento del sistema, la máquina activa MRT: tics, tartamudeo, episodios de ansiedad, temblores, convulsiones, que no son sino MRS que se han cronificado.

Veamos un ejemplo cotidiano. Usted está discutiendo con alguien. Esta persona lo agrede verbal o físicamente. Si usted fuera un salvaje respondería con otra agresión o bien huyendo. Pero la civilización y la cultura han complicado ambos tipos de respuesta. A cambio le ofrece una tercera: incorporar la agresión. Entonces usted no contesta pero le queda un nudo en la garganta o en el estómago. Su musculatura se contrae, se producen desbalances químicos y usted siente como que lo atropelló un tren. Así funcionan algunos MRS y así canalizan la energía. Otro ejemplo, aún más sencillo que el anterior. Usted está esperando hace varios minutos que suceda algo. Sin darse cuenta comienza a mover las piernas, a sacudirlas. Su cuerpo está “actuando” un caminar fuera de la situación, éste es otro MRS clásico. Los MRS devienen MRT. Esto acontece cuando el nudo en la garganta se cronifica en afonía o cuando el dolor de estómago se vuelve úlcera o colon irritable. Esto es cuando el tamborileo y el batir de piernas devienen trastorno de ansiedad y convulsiones. En estos casos, los MRS no han sido suficientes o no han operado de manera eficiente.  


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