Cada planeta representa un tipo de frecuencia emocional, un tipo específico de Humor que lo domina en función del tipo predominante de sus Seres. Al igual que la Conciencia, el Humor también es percibido, sólo que a estas frecuencias las capta el aparato cerebral secundario ubicado en el plexo.
Mucho de lo que ustedes llaman Yo es en realidad y casi solamente el efecto de un Planeta sobre la Carne. Una diminuta proporción de ustedes la ocupa el uso correcto del cerebro para captar Conciencia. Todavía están, casi todo el tiempo, dormidos, operados por el Cosmos, manipulados por el especial magnetismo del plexo con respecto a las estrellas. Los planetas se vuelcan sobre ustedes y el oleaje los sepulta. Todo cambia repentinamente. Ya nada se parece a lo que parecía. Lo que estaba en el fondo es arrastrado a la superficie. El aire quema. Están en guerra. O quizás un distante planeta color turquesa los observe y nazcan duendes y profetas entre ustedes.
Los Planetas mueven todas las aguas del Reino. Los Planetas enamoran al Éter con sus perfumes.
El Humor hace fecunda a la Conciencia. El Humor le ofrece un manto y una forma.
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