El ritmo siempre es parejo. La iteración es perfecta. Constante. La misma siempre. Lo que se repite debe repetirse, igual a sí mismo. Conforme a la ley. Allí no hay cambio. Es la Insistencia. Pero ella no está sola; se vuelca sobre el Éter. Y el Éter, a su vez, se curva al recibirla. Estas curvas en el Éter afectan a la forma visible del ritmo. Es la iteración chocando consigo misma. Entonces cambia. Pero conforme a ley. Siempre. Los cambios en la manifestación del ritmo son predecibles, ocurren como deben ocurrir. Uno debe pulsar y el otro debe vibrar. Y en definitiva ambos hacen lo mismo a su manera. Y ambos hacen lo que están llamados a hacer.
Quiero que veas aquella gotera de luz, aquella o aquella, porque son varias, al mismo tiempo, sucediendo. Y quiero que veas que es hermosa y correcta y que las perlas de su collar se desprenden una a una, y caen, ordenadas, cada una algo sublime, sobre el océano oscuro. La luz perturba el agua. El agua se mueve. Otra gota se sumerge. Y el agua ordenada es un desorden nuevo. Las perlas caen, luces, maravillosas, impecables de ritmo y simetría. Pero el agua oscura, batida por la luz, las mueve a tropezar. Es que el ritmo no es el mismo, mi querido Hermano, entre que se derrama de una recta y llega al agua en movimiento. Entiende el Origen del Caos… no su orden, su organización. Atiende al esquema. No es la Idea la que se expresa en la Materia. Es la Materia la que expresa, como puede, lo Divino. Somos el Agua Oscura. Lo Divino que está quieto cae sobre algo que se mueve.
El espejo deforme deforma la imagen de la cosa más perfecta. Pero el grado de su deformación es calculable.
Entre lo Quieto y lo que se Mueve ustedes nunca supieron ver nada. Nunca terminaron de asumir que no existen vacíos en la Obra, que nada puede ocurrir jamás dando brincos de la nada a la cosa. Entre lo Quieto y lo que se Mueve hay en verdad un abanico de existencias por niveles, el gradiente completo y subcompleto de todos los pulsos, de todas las postas que recorre lo Quieto al derramarse en Movimiento. Tu mano estaba quieta y se mueve. Y entre un momento y el siguiente hay un infinito de momentos. Por ello nada camina pero todo se arrastra. Nada salta pero todo se derrama. Todos los estados aún desconocidos de la materia, los incontables momentos del aire al transformarse en agua. Sí, como una oruga que deviene mariposa, así funcionan el aire con el agua y el agua con el aire. Rotan sobre sí mismos dando forma al proceso de cambiar.
⁃ ¿Ves entonces?
⁃ ¿El Agua Oscura bajo el cielo de la noche?
⁃ Sí, el Agua Oscura bajo el cielo de la noche. ¿Qué más ves?
⁃ No veo, todavía, nada, Maestro. Pero escucho.
⁃ Haces bien.
⁃ Un solo sonido, enorme, demasiado hermoso y profundo, inocente.
⁃ Sí. El hombre cree que Dios es como él. Pero no lo es.
⁃ Es un delfín, Maestro. O más bueno. Una hebra de pasto.
⁃ ¿Y qué sucede con el Sonido hijo mío?
⁃ Se envuelve y redondea y se hace luz.
⁃ ¿Y qué sucede con esa luz hijo mío?
⁃ Cae Maestro. Cae como gotas. Una y otra y otra.
⁃ Quiero que detengas la Caída y entres al espacio entre Perla y Perla. Quiero que me digas lo que ves. ¿Ves?
⁃ Veo que en verdad las Perlas son un Río.
⁃ Muy bien hijo. Ahora dime. ¿Hacia dónde se dirige el Río?
⁃ Hacia el Mar Oscuro, Maestro. Y al volcarse en él las luces se mueven y desarman. Todo el orden agitado.
⁃ Quiero que salgas del Agua y te eleves hijo. Dime luego lo que ves y lo que escuchas.
⁃ Maestro, veo que el Orden permanece y que llamamos Caos a su parte visible.
⁃ Es todo hermoso. ¿Estás de acuerdo?
⁃ Sí, Maestro. Lo es.
⁃ ¿Y qué escuchas?
⁃ Oigo el Ruido que hace el Agua al recibir las Luces.
⁃ Escucha hijo. Escucha bien.
⁃ Es el que era un Solo Sonido, pero algo le sucede Maestro.
⁃ Sí, hijo. Ahora vive.
Por supuesto que el asunto de los números primos tiene su orden. Sólo que la secuencia es infinita. Y cuando una secuencia es infinita y se habita en la secuencia, no hay forma de verla repetirse. Entonces mientras tanto, da igual que todo esté Ordenado o que no lo esté. Los números se suceden unos a otros como al azar, pero se tiene siempre la intuición de que algo los ordena, algo inefable y sombrío. La Secuencia es tan enorme que ustedes nunca verán más que Caos y Azar. Seguirán intuyendo sin embargo que lo hay. Porque lo hay. Todo esto no es más que la cara visible del Orden. Y si lo que ven de él es tan Restringido. ¿De quién depende sino de ustedes?
Para ver el Orden es necesario Amar. Porque sólo Alguien que ama puede caminar sobre el agua. Soslayar la ira y el goce. Por eso. Mejor no observes lo que se ve. Escucha lo invisible. Un solo sonido del que sale un río hacia el agua oscura.
⁃ ¿Dónde haz decidido estar hijo mío?
⁃ Maestro. En un extenso campo, sentado sobre la hierba, observando a los animales.
⁃ Bonita elección. Ahora, no te vayas lejos. Observa la fruta. ¿Cómo es?
⁃ Es redonda Maestro. Y roja.
⁃ ¿Qué más? ¿Cómo es?
⁃ Es firme pero ligera. Es fría y lisa.
⁃ Muy bien hijo. ¿Cómo es su perfume?
⁃ Maestro, su perfume es suave y es bueno.
⁃ ¿Qué me dices de su sabor? ¿Cómo es?
⁃ Es dulce Maestro.
⁃ Hijo. Ahora dime qué se oye
⁃ Todo lo que la rodea Maestro.
⁃ Muy bien hijo. Ahora respira y no tengas temor. Vete del cuerpo y deja sólo la Vista en él. ¿Dónde está la fruta?
⁃ Maestro, la fruta está en el pasto en el campo bajo el cielo que atardece pero no puedo decirlo.
⁃ Vuelve al cuerpo hijo, deja en él al Gusto y vete. ¿Dónde está la fruta?
⁃ Maestro, la fruta está en mí, pero no me veo.
⁃ Muy bien hijo. Ahora vete del todo.
Vuestros cinco sentidos son distintas formas de aquel básico sentido que llaman Tacto. Requieren que el Universo los golpee de alguna manera para poder percibirlo. Como hacen ustedes con sus televisores cuando desean arreglar la sintonía. El Universo les entra a impacto. Se teje encima de vuestras cabezas punto por punto, pero vuestra lana es fina y delicada, y muy pequeñas las agujas. Vuestro sexto sentido, la Inteligencia, es la suma de los efectos de los otros cinco. Tarde o temprano todo lo que existe llega a ser inteligente. Todo lo que es tacto evoluciona sobre sí.
Bajo el Agua Oscura, las perlas descienden. Se alejan de las olas salvajes de la superficie. Se alejan del bullicio hacia lo profundo. Caen. Ordenadas y preciosas. Cruzando el Río de la Existencia que separa dos Únicos Sonidos del Gran Silencio.
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