La puerta de acceso es el fuego porque el fuego es de los elementos actuales el más divino. Él brilla y ejerce luz, él es el portal a una dimensión superior de la conciencia. Los cuatro elementos inferiores, los ya sabidos (agua, tierra, aire, fuego) tienen correspondencias con cuatro elementos superiores, uno de los cuales es la luz. Que La Luz sea un elemento quiere decir que con ella se pueden hacer cosas, también que se puede fusionar con otros elementos superiores, por ejemplo con el éter. La situación del éter es compleja porque sobre él se han dicho muchas cosas, casi todas atinadas, dentro de una interpretación aproximada.
El éter es el Espacio y es todo lo que lo llena. El éter es un elemento. La Luz es un elemento. En un nivel de conciencia, La Luz surgió del fuego. En otro nivel de conciencia, el fuego surgió de La Luz. El viejo cuento del huevo o la gallina, salvo que en este caso la respuesta es obvia: La Luz antecede al fuego. Dos varillas se frotan y nacen el fuego y La Luz, sin embargo La Luz nace más rápido y lo antecede. Entonces La Luz no sale del fuego. La Luz es otra cosa, algo que concurre con el fuego siempre, porque fuego y luz son distintos niveles de un mismo elemento. Por decirlo de un modo simple: el fuego no trae la luz, no la ocasiona. El fuego atrae la luz, arrastra desde los niveles superiores de la abstracción La Luz hacia el mundo de las formas. El fuego es como un centro gravitacional para La Luz. La ubica, la posiciona. Y La Luz, a su vez, es un centro gravitacional para el EM (electro-magnetismo). A medida que se asciende por los distintos niveles subjetivos de los elementos, éstos se tornan más y más inespecíficos, más difusos, menos separables, hasta alcanzar el máximo nivel del elemento Uno. Este Elemento Uno, Elemento Original, es un tipo de Conciencia que guarda con nuestra conciencia un parentesco de gradaciones. Podemos entonces decir que La Conciencia es un Elemento, el Elemento. Y podemos decir que de este Elemento, batido, movilizado, surgen cadenas de elementos y niveles de elementos. Podemos decir que la Conciencia desciende traccionada hacia La Luz y con ella hasta el fuego.
La Conciencia es más veloz que La Luz. Es tan veloz porque no se mueve de su sitio. Ella es el sitio. La Conciencia es la dimensión subjetiva superior del Eter. La Conciencia es la dimensión subjetiva superior de todos los elementos. La Conciencia no se ve afectada por la luz, es previa y es su condición.
Las relaciones de parentesco entre los elementos (p.ej, entre EM, Luz y Fuego) se forjan por cristalización, que es una forma de llamar al efecto ocasionado por la repetición de un proceso. La repetición produce un surco, un sesgo de parentesco. De allí que una de las formas de establecer parentescos sea la repetición, es decir, el ritual. Por medio de un ritual (siempre el mismo, que se repite) se horada un surco, este surco es un sesgo de parentesco, la expresión de una “simpatía”.
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