En su momento los Uúnu nos dejaron las vocales prácticas que son un reflejo de las vocales primordiales:
La U elemental, es una vibración abierta y es la madre de las otras vocales. Luego la I tensional y la A restitutiva. Finalmente la O conducente. UIAO. Juntas configuran La Unidad Ondulatoria Fundamental que es la responsable de hacer vibrar el universo para la generación y destrucción de formas. Cuando estas vocales son pronunciadas correctamente se configura un patrón sinusoidal que promueve la creación de organismos de vida rudimentaria y breve. Por acoplamiento e interferencia de las ondas surgen las divergencias constituyentes de las grandes estructuras vivas.
La Forma, en sentido general, es el efecto continuo de un colapso de frecuencias. Este colapso se denomina Tensión y de su continuidad en el tiempo depende la unidad lograda de lo creado. De allí que luego de la "I tensional" siga un periodo "A restitutivo" donde lo que se restituye es precisamente la calma vibratoria hasta que la "O conducente", por condensación, deriva en otra "U elemental" que es la misma que al principio.
La permanencia de las tensiones en el tiempo puede producir elementos contrarios al orden de la tensión. Se trata de elementos que ganan autonomía al desprenderse de la vibración original, comenzando a actuar ellos mismos como vibraciones autosuficientes. Configuran ciclos cerrados de proliferación masiva que se reproducen por replicación espontánea en el tiempo. Porque están vuelven a estar. Podría decirse que es el tiempo el que los reproduce. El tiempo los multiplica conforme los recorre. Los fenómenos que conocemos responden a este tipo de configuración pero no son los más comunes en el universo. Es lo que habitualmente denominamos "materia" y que debemos imaginar como un surco o sesgo en la trama del espacio-tiempo. A su manera, estos ciclos cerrados generan una suerte de memoria cósmica que hace que la energía se estabilice en ellos consolidando su permanencia.
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