De un puñal contra el cielo
Rodó por las manos del Mago
Hacia esta tierra, cayendo en rayos.
La luz que horada
la oscura cintura de los elementos.
Heróica ninfa desnuda,
Hija del más distante de los mundos,
Sembrada en la aurora del tiempo.
Su cuerpo fluoresce en la tierra,
En el hosco y bruto capullo que la envuelve.
Duerme, en el profundo valle,
Bajo la inmensa noche primera
La luz en la semilla, toda cubierta.
Si pudieras Hermano mío, viajar hacia estos paisajes que te cuento, verías una densa oscuridad gris, como un espeso humo, siempre lejano, evanescente, prófugo de todo tacto. Verías las inmensas esferas, rodando en metálico silencio a través de los átomos que forman la red, que son los nudos de este cosmos. Sentirías la extraña desazón de extrañar algo que no existe. La vida todavía es una con la eternidad, una porción de ella, como el fruto y el árbol. Aún el himen de la eterna noche sin nacer está intacto, como un continuo susurro inalterado.
Entonces, mi Hermano, testigo de aquella maravilla, verías surgir de un espacio ignoto, la flamígera esfera del Padre, una errante proyección del Caos que oscila por el universo como el farol del mástil de un bote que avanza por la niebla. Avanza y los muslos de la noche se estremecen…
Ella le ofrecerá un lugar secreto
de su vientre liso y oscuro,
Él soplará en ella un ombligo.
De este aljibe señalado,
Ascenderá la vida
Como agua luminosa en el balde.
La manzana del libro, Hermano mío… que era una con el árbol.
De un tajo en la eternidad
ruge la vida,
cuando el Caos besa al Orden.
De allí la semilla extraña y la extraña luz que late en ella por dentro. La niebla y el farol en un sólo cuerpo. El Orden y el Caos. Lo eterno y lo infinito. El alfa y la omega. El punto medio de todos los extremos.
“Si a una circunferencia hipotética y pura se le resta una extensión acorde a su radio, por proyección iterativa surgirá un cuadrado perfecto”. “La cuadratura del círculo se obtiene restando a este último lo que lo constituye como tal; luego multiplicando esa falta”.
Todas las figuras geométricas sangran de este origen.
Comprenderás entonces que la vida es una perla. Una reacción de la eternidad ante la intrusión del infinito. Comprenderás también que el eco de este Misterio brinca en el corazón de todas las cosas.
El cero
al copular con el
uno no
no se para
de contar.
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“Un error frecuente consiste en suponer que los números crecen a partir del cero y no que se vuelcan de él”.
“Son las imágenes que adherimos al movimiento para entenderlo, las que ocasionan nuestra peor ceguera”.
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Era de esperar que saliera así después de todo. La vida y todas las realidades configuradas a partir de ella - en esa incoherencia llamada conciencia - adolecen de la fricción de un origen paradojal cuya paradoja radica en la interpenetración de dos fuerzas que se repelen: la eternidad y el infinito. De este mutuo rechazo relativo mana la vida como un Misterio. Es el parto, por decir así, de una dimensión que no existía pese a existir desde siempre.
La vida es, abreviando un poco, algo así como un túnel para la Conciencia. Es la forma que hace la Conciencia al avanzar por la materia. La configuración que la Conciencia imprime a lo inerte a medida que avanza, siendo la Conciencia también materia pero de naturaleza distinta.
Actualmente hay igual cantidad de materia que de Conciencia en el universo.
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Por eso vivir es tan torpe y aburrido en estos tiempos. Y a la vez, tan peligroso. La Vida como fenómeno corre peligro porque esta medianía entre la Conciencia y la Materia (no sólo eso: también entre conciencia y materia) replica en formato binario la homogénea planicie de la Madre Oscura, absconditus umbilicus. Por ello el cero alcanza la cumbre en el diez, pero esta cumbre es la mitad del camino. El punto medio entre dos fuerzas es equivalente a cualquier punto de una de aquellas fuerzas.
(X + X) / 2 = X
X + X = X.2
X = (X.2) - X
[ (-1) + (-1) ] / 2 = - 1
(-1) + (-1) = -1 . 2
(-1) = (-1.2) - (-1)
...
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