I
Un peldaño por encima
de la oscura tristeza
del mundo,
en los días
de la niebla
y el desierto,
sobre las nubes de tormenta
de las
gentes
y las
bestias,
su flor
adolescente
gritó
esferas celestes
y un niño
cometa.
II
Bienvenido a casa
mago
entre
magos,
trigo rojo,
rey de espinas...
bienvenido al eco
de la luz
entre las rocas,
nuestra tierra
ebria
todavía
de indolencia.
III
Bienvenido a casa,
al cuerpo
del niño
que te
espera
en él,
pesebre,
aquel que
duerme
sin nada que temer,
porque
nada tiene
que
se pueda
guardar.
IV
Bienvenido a casa
dos
de
tres.
Tu padre tú
el que vendrá...
V
Tú
el vértice
más
bajo
del racimo
de luces,
luz
pequeña
que habitas
la
semilla
bajo la
cúpula
del reino
entre
las
rocas
y
las algas...
VI
Tú
señalas
la
huella
que sigue,
los
números
del año
de tu ascenso
VII
Tres
de tres,
vendrá
luego,
el hombre
nuevo
y el agua
antigua
de todos
los
diluvios.
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