Lo erógeno y lo orgásmico son dos caras de un mismo objeto indiviso, son ciertamente las dos grandes fuerzas de todo el universo. Todo cuanto acontece lo hace bajo el imperio de estas dos risas: nacimiento y muerte - lo mismo en cuanto al color de la emoción. Dos orgasmos similares, morir y nacer, aquellos dos momentos para los que siempre se están ejercitando.
No se debe temer
Es un festejo
Morir y volver a nacer.
Siente el Alma
Una explosión de aguas
Así cuando viene
Así cuando se va.
Oirán los tambores
Fuertes, lejanos
De un lado y del otro
Del castillo de cristal.
Sobre la cima del monte del cosmos,
en el eje silencioso de todos los comienzos
Trepa en destellos como gotas de miel
Aquel castillo de cristal.
Pasa el laberinto, el anillo y la espada,
Toda el alma que es Una se divide en los pasillos.
Las almas iluminan los cristales del castillo,
es una gran Jornada,
festejos y reyes con la copa y sentados.
Tu nacimiento es un orgasmo. Tu muerte es un orgasmo. Y en el medio, siempre, distintos modos de la vida, lo erógeno y la fiebre y andar desorientados. Vive entonces con fervor, efervescente y astuto, quizás no hay otro plan mejor para lo pequeños que somos.
Espermatozoides de una eyaculación divina, un orgasmo del universo fecundando el vientre oscuro de la nada.
De nosotros se escogen dos,
por desarrollo de amor,
serán los devas del mundo que viene.
Dios eyacula vida en el vientre de Kek. De cada especie se toman dos. Así fecundan el arca de Kek. Los devas gemelos del mundo que viene.
El Arca de Noé no habla de otra cosa. Es el modo en que solo dos pasan la prueba, dos por especie, para constituirse en la Forma base de la vida que viene.
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