martes, 28 de diciembre de 2021

La Fruta

Cuando la Idea penetra la Materia y La Luz toma las diversas formas de las cosas existentes, cuando emergen del vacío los bordes que darán sentido a las palabras y a los hombres, un muy pequeño punto matemático pulsa el cosmos como una sirena de las profundidades de la nada…

Pulsa el cosmos, 

aferrando el dorso de las estrellas,

La Pequeña Sirena de la Nada,

Absorta a los mundos que nacen,

Furiosa y Triste

Enamorada del misterio aquel

De la existencia. 


Dulce Ajena que dejan

Bajo el bote de los mundos

Nublada y sola. 

Ve partir las luces

como textos sagrados

flotando sobre el río. 

Su ojo se derrama 

Sobre el tiempo

Y vigila.


Las Aves que habitan

como un brillo perpetuo

detrás de los espejos

bañan de bordes la esfera

de agua luminosa

que desciende,

graban el sello único

del árbol refulgente,

la clave de todas las formas,

y el sendero de todos los senderos.


Desnuda sobre el manto del tiempo,

como una negro alfiler atravesando el cielo,

La Nada Enhebra en su capricho la materia,

Tonta por saber lo que habita

El carozo de la vida que cae.


El Universo es caliente en comparación al Silencio. Las Aves que se cuentan, organizan las Ideas para imprimir las formas, que son como sellos de bordes luminosos que estimulan la textura sensible de la emulsión-materia. La “creación” es un derrame de refulgencias geométricas en el magma que brota de la textura. El ígneo caldo de los arquetipos cristaliza a medida que se hunde en el tiempo y así, por un proceso de repetición superpuesta o iteración cósmica las Ideas van atravesando el gradiente del Ser, del vacío infinito al lleno eterno. 

Aun hay tantos poros en la Existencia que todo el fruto que habitan ustedes parece una esponja, todavía maleable y delicada. El tiempo no ha enhebrado por completo el espacio. Cuando lo haga, cuando el tiempo habite el minúsculo punto matemático, entonces la fruta será espesa como un abismo y caerá. 

Quiero que lo veas, sencillo, porque te rodea. La manzana se llena de manzano antes de caer y sólo cae cuando toda ella tiene en germen la doctrina de su árbol. Así es el universo, así es la tierra y así es la vida misma. Ustedes comienzan a morir cuando la cáscara llega al límite de su capacidad para contener la pulpa o cuando ésta se inclina a asfixiar la semilla por exceso de turgencia. 

De esto han de surgir necesariamente conclusiones de índole práctica para la vida de los Humanos sobre esta Tierra tan agradable y transparente. Ella habla por demás. Identifica cuál es la cáscara, cuál la pulpa, cuál la semilla. En cada cosa. Los nombres están dispuestos sobre las lenguas. Buddhi la semilla. Kama la pulpa. La cáscara es el corpus materiae, el cuerpo material, eso que ustedes llaman Yo, un rejunte de jugos secos arqueados sobre el fuego del núcleo.

La fruta de la vida se desprende cuando debe, por su propio peso, pero la precipita la falta de equilibrio entre sus pieles. Cuando la pulpa se excede somete la cáscara al colapso o asfixia a la semilla y la reduce. Cuando la pulpa asfixia a la semilla y la reduce, toda la fruta se descompone, se marchita. La semilla es el corazón de todas las cosas. Bombea la esencia que recibe por el tallo que la asocia con el tronco y las raíces. Todos tenemos semilla y tallo. La pasión que es sello matriz de esta cosecha, la pulpa insignia de esta Vuelta, no debe estrangular la arteria canal del rayo, el susurro de luz que ingresa por el tallo en la semilla y luego es dimanado por todo el cuerpo. 

Comprende la dieta del Hombre y su alimento. También él es como un fruto. La cáscara es un contra embudo del tallo, y el cuerpo es la proyección sólida del pulso de la semilla. Quiero que veas cómo es La Luz que desciende por el tallo, sin vibrar, continua, y quiero que veas cómo la semilla late y la luz se agita y condensa en jugo y éste en pulpa y ésta en piel, todo al unísono, simultáneamente, interpretando el dictado del tronco y las raíces. Quiero que percibas el trazo magistral, la maravillosa sinfonía de lo etéreo cuando es batido por el número. 


Ten esto presente, siempre… todo tiene su función establecida y su camino trazado. Entre los caminos, es decir, en las relaciones entre ellos, es donde el Hombre puede intervenir y alterar - no el curso de las cosas - pero sí su velocidad. No hay nada que hacer con el cuerpo o con el deseo o con el alma y el espíritu… pero sí respecto a las relaciones dinámicas que establecen entre sí. Las proporciones justas. La manzana dorada. El Cuerpo (tamas), el Deseo (rajas) y el Sentido (sattva). Para que el sentido circule y flote la luz por dentro, la pulpa debe ser tenue como el aire y la cáscara flexible como el agua. Se debe poder ver la luz debajo del aire a través del cuerpo. Pero el cuerpo del Santo no es tenue, ni está muerto, no es delgado como un resto. El cuerpo del Santo es como el agua, firme pero flexible, recibe amable el sonido que late en la semilla, no se resiste a la Forma ni la exagera, le da un volumen para que surque el tiempo. El agua el aire y la luz… y la oscura Tierra Negra Silenciosa de la que se vierten las primeras palabras que provienen de la Raíz.

Quiero que veas mi hermano. El camino de las cosas. La cáscara del fruto, el agua. La pulpa del fruto, el aire. La semilla del fruto, el fuego. El árbol, la tierra. Ahora quiero que veas las raíces que absorben el Agua que es la cáscara de ese fruto más grande que llaman planeta. Ya quisiera que pudieras ver el precioso fractal. Cómo las esferas están unidas por los troncos con esferas mayores y menores. La versión sublime de los torpes modelos moleculares que ustedes esquematizan en pizarras. De qué hermosa manera todo es una expresión de lo mismo, desde lo más ínfimo hasta lo más grande que ustedes pueden imaginar, desde lo visible hasta lo invisible, desde las cosas hasta los procesos. El agua transporta el aire, el aire transporta el fuego, el fuego transporta la tierra, la tierra transporta el agua…

Por eso te dije. El planeta que habitan… Deben agradecerle. Es transparente. Expresa nítidamente el Misterio, con claridad inocente y graciosa. Todo lo que se puede saber habita en él de un modo u otro. Todo está contenido en claves preciosas. Todo reverbera la misma canción. Y es todo muy bello. 

Cáscara: es la forma material, el cuerpo físico, el espectro sobre el que es posible el máximo grado de concreción. 

Pulpa: es el deseo-pasión- o el sabor que adquiere el sello del árbol al pasar por el fuego batido de la semilla. 

Semilla: es el corazón que dimana y sacude el fuego, la voluntad y la expresión, la envoltura sonora del silencio, el corazón o el motor de la vida, aquello que pone a vibrar el alma inerte de la materia. 

Tronco: el padre del sentido.  

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